Este es uno de los restaurantes más clásicos y emblemáticos de Lisboa, una institución gastronómica situada en rua das Portas de Santo Antão 23, muy cerca de la avenida da Liberdade, conocido por su cocina portuguesa tradicional centrada en pescado y marisco, en un ambiente elegante y de vieja escuela, y en el que tuve la oportunidad de cenar el pasado sábado 25 de julio 2026.
El estilo y el decoración es atemporal, con madera oscura, manteles blancos y servicio de camareros veteranos que dominan el oficio. Es el tipo de restaurante donde te sirven el marisco con técnica impecable y donde la experiencia es tan importante como la comida.
No es un sitio moderno, ni de cocina creativa, es Lisboa en su versión más clásica,
casi como entrar en una postal de los años 60.
Para quien busque apreciar la gastronomía lisboeta, Gambrinus encaja perfectamente en ese perfil de restaurante histórico donde el producto manda. No es un sitio para experimentar, sino para disfrutar de marisco bien tratado y cocina portuguesa clásica en un entorno con carácter.
Nada mas tomar asiento fuimos atendidos con una profesionalidad intachable y que mejor manera para abrir boca que tomar un buen espumoso de método tradicional, elaborado por Vinhos Borges, uno de los productores históricos del país. Es un vino que busca un estilo clásico, con crianza en botella y un perfil más cercano a Champagne que a los espumosos jóvenes tipo prosecco, ofreciendo en copa un perfil de espumoso robusto, complejo, con notas de galleta/brioche, burbuja fina y una estructura firme.
De primer plato al centro de mesa optamos por unas deliciosas ostras cultivadas en el atlántico, zona de Setúbal, con carne firme y sabor marcado a mar, con matices salinos mas marcados que las ostras procedentes de Francia. abiertas al momento, sobre hielo, con limón y sin aderezos modernos.
A continuación, vieiras con caviar de arenque, uno de esos platos clásicos de alta marisquería que el restaurante prepara con su estilo característico, producto impecable, técnica sobria y presentación elegante, Vieiras grandes, marcadas a la plancha, con el punto justo para que quede la carne firme pero jugosa, borde caramelizado, sabor dulce y profundo, típico de vieira atlántica. El caviar de arenque aporta salinidad fina, toque ahumado y textura crujiente‑gelatinosa que contrasta con la suavidad de la vieira.
Ya no tuvimos necesidad ni hambre para continuar con uno de sus grandes postres, pese a que siempre se dice que hay que guardarle un hueco para el final. Pero por hacer mención nos hubiésemos decantado por el Crêpe Suzette, una opción que llamó la atención ya que de manera muy vistosa, era la opción más solicitada por el resto de mesas, cual artísticamente preparado en mesa por sus maestros de sala.
El vino para esta ocasión, Lagoalva Reserva 2024 elaborado a partir de los varietales Arinto y Chardonnay. Un blanco portugués de perfil moderno, elegante y gastronómico, elaborado por Quinta da Lagoalva de Cima (Alpiarça, Ribatejo). La vinificación de las dos variedades de uva se realiza por separado y el lote se mezcla posteriormente. Las uvas se cosechan mecánicamente durante la noche y se prensan neumáticamente. Tras un desfangado de 48 horas, las uvas Arinto fermentan a 16 ºC en depósitos de acero inoxidable y las uvas Chardonnay en barricas nuevas de roble francés y americano. Una vez finalizada la fermentación, el Chardonnay envejece durante 4 meses en barrica con batonnage semanal.
Arinto & Chardonnay es una combinación muy típica en Lagoalva. Arinto aporta acidez, tensión y frescura. Chardonnay aporta volumen, fruta madura y, en las Reservas, toques de barrica. El resultado fruta blanca madura, pera, manzana golden, cítricos lima, limón, notas de vainilla ligera, mantequilla y brioche si ha pasado por barrica, toques florales y minerales del Arinto. Entrada fresca, marcada por la acidez del Arinto, centro de boca cremoso, gracias al Chardonnay, cuerpo medio-alto, textura sedosa. final largo, con notas de fruta madura y un punto cítrico que limpia.
Tiene personalidad propia, marcada por hierbas, especias y un toque casi medicinal que lo hace único. Se elabora con hierbas y especias maceradas en alcohol, tiene un color ámbar oscuro, casi cobrizo, sus aromas combinan hierbas secas, caramelo, resina, clavo, canela y un toque balsámico. En boca es intenso, con dulzor moderado, notas de miel, hierbas, raíz, y un final largo y cálido.
No es un licor “fácil”, es profundo, serio, con ese carácter monástico que recuerda a recetas antiguas pensadas para la digestión y la salud.
Y el broche final, El DOC Lourinhã XO es la aguardiente vínico más prestigioso de Portugal, una denominación de origen única en el país (y una de solo tres en Europa junto con Cognac y Armagnac) dedicada exclusivamente a aguardientes envejecidos. Es un destilado de altísima calidad, complejo, profundo y pensado para disfrutarse lentamente como digestivo. Destilación en columna de cobre, a partir de vinos de baja graduación y alta acidez, sin sulfitos. Envejecimiento mínimo 10 años para XO, aunque muchos lotes combinan edades entre 8 y 23 años, y algunos superan los 20–26 años. Barricas, mezcla de carvalho francês (Limousin), carvalho português y castanheiro. Este uso combinado de maderas es clave para su complejidad aromática.
Los XO de Lourinhã en copa topacio con reflejos dorados o esverdeados, comparten un perfil aromático muy definido, vainilla, madera tostada, frutos secos (nueces, almendras), café, caramelo, fumo/cinzas (ligero ahumado), notas cítricas y especiadas. Es un destilado aromáticamente profundo y elegante, con capas que se abren con el tiempo en copa.
En boca, cuerpo medio a generoso, textura sedosa, dulzor moderado, nunca empalagoso, frutos secos, miel, especias, madera noble. Final largo y persistente, con un toque ligeramente ahumado. Es una aguardiente para beber despacio, dejando que evolucione.

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