Restaurante Casa Pescadores, Valencia (España)
Espacio gastronómico con tres ambientes diferenciados, pensado para disfrutar sin prisas y alargar la sobremesa. Situado en Calle José Ballester Gozalvo, 51–53, Cabanyal, Valencia, justo en frente del mar, y en el que tuve la ocasión de comer por primera vez, el pasado Jueves 6 de Marzo 2026.
Casa Pescadores es uno de los nuevos espacios gastronómicos más comentados del Cabanyal en Valencia, un proyecto que recupera la esencia marinera del barrio con una propuesta sin carta, producto fresco y un ambiente muy cuidado. Ubicado en una vivienda tradicional de pescadores restaurada, con fachada colorida típica del Cabanyal, mantiene elementos originales de la antigua carpintería naval, lo que le da un aire auténtico y marinero.
No tiene carta fija, trabajan con producto del día y elaboraciones que cambian según mercado.
Cocina marinera con guiños a los antiguos merenderos valencianos: brasas, marisco, pescado fresco y platos mediterráneos. Equipo culinario liderado por Edu Espejo (Restaurante Flama en Valencia) como asesor gastronómico y Marcos Moreno en el servicio diario.
No tuvimos la opción de comer a la carta, por lo que tuvimos que adaptarnos a su menu del día, y honestamente debemos reconocer, que la abundancia de carne y en su defecto la falta de opciones de pescado nos decepcionó bastante
Para empezar, un chupito de cazalla, o como le llamó la camarera, una Arrancaorá. Licor tradicional valenciano, muy arraigado al mundo de la fiesta. En muchos pueblos de la Comunidad Valenciana se pide este tipo de licor con el típico «ficam una arrancaora».
Todo empezó bastante bien con una muy buena Coca de Titania y Bonito curado. Una buena combinación que de manera particular me gustó bastante.
Los buñuelos de bacalao, sin ser algo para encumbrar, fueron correctos tanto por calidad como por cantidad, pero no pasarán a la historia como una opción representativa de grandes propuestas gastronómicas de este restaurante.
Los mejillones al vapor, correctos sin más, tal y como cualquiera pueda prepararlos en su casa. Sin excesos de pimienta, ni pimentón, ni tampoco ningún toco artístico particular que nos haga volver expresamente para tomarlos.
Arroz meloso de costilla, panceta, morcilla y cardo. Sorprende mucho tal propuesta, para ser un restaurante que quiere destacar por ofrecer productos del mar. Este plato estaba delicioso, no le quitaremos mérito, pero seguramente hubiera resultado mas apropiado una caldereta de pescado o bien alguna otra variante marinera. El arroz delicioso, pero debo admitir que no estaba en su contexto más adecuado.
Del postre, queda poco que decir, nos fue servido un buen flan y algo de helado de vainilla sobre galleta molida y nata de Oveja... del cual tampoco voy a dedicarle más tiempo del que se merece.
Para terminar, café cremaet con bizcoho casero, servido a la mesa en cafetera estilo moka. Un detalle particular y un modo de servirlo muy de andar por casa, del cual seguro que habrán muchos seguidores, y por supuesto también tendría sus detractores, pero desde mi experiencia y opinión personal, me parece una buena manera de rendir homenaje y hacerle un guiño a la cultura tradicional y popular de este barrio.
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