Restaurante bodega Anyora en Valencia (España)

Restaurante bodega Anyora en Valencia, es una de las tabernas más queridas de València, un clásico del Canyamelar donde se come cocina tradicional valenciana con producto de temporada, vinos naturales y un ambiente que mezcla historia y encanto. Situado en la calle d’En Vicent Gallart, 15, 46011 València. Tuve la ocasión de ir a comer el Lunes 9 de Marzo 2026.


Antigua bodega fundada en 1937 en pleno barrio marinero, cuenta con un espacio restaurado con estética tradicional: azulejos, cerámica valenciana, botijos y detalles vintage. Su cocina está basada en platos de toda la vida, sencillos pero cuidados, con ingredientes locales y de temporada.


Optamos por hacer un recorrido de algunos de sus platos / entrantes más representativos, pensando que entre cuatro personas iba a ser suficiente comida, pero la próxima vez tendremos en cuenta pedir algún plato principal individual, ya que las raciones no destacaron por su generosidad, aunque sus cualidades nunca se pusieron en duda.


El primer entrante, anguila ahumada sobre tomate valenciano triturado y aceite de oliva virgen extra. Una opción refrescante, prueba de su buen genero, destacar en cada bocado un sabor fino y exquisito.


Luego dimos paso a unas tradicionales patatas bravas, muy bien elaboradas. Punto perfecto, textura crujiente, no aceitosas y ligero punto picante. Un plato de relleno, pero que habla de una buena técnica para algo aparentemente tan sencillo.


Seguidamente, berenjena crujiente con queso de cabra y miel. Una sugerencia correcta pero que no pasará a la historia por sus cualidades gastronómicas. Además, opino muy seriamente que tal vez pagar 12€ por este plato sea algo que tengan que hacerse de mirar. No es por desmerecer la técnica que haya sido empleada para llevarlo a cabo, ni tampoco el coste de la materia prima, pero hay una delgada linea roja que a veces no hay que cruzar, y es la de tomar por tonto al cliente.


A continuación, pedimos un plato que gustó mucho, Lubina frita en adobo aliñada al ajo negro y pil-pil de almendras. Una opción que confirma su gran dominio de la técnica "del frito". Al igual que con las patatas bravas, tenemos un pescado muy crujiente por fuera y muy jugoso por dentro. Y como podemos comprobar en la imagen, nos escurre ni una sola gota de aceite. Una opción perfecta para tomar en barra a modo de aperitivo.


El quinto plato fue sin ninguna duda uno de las mejores propuestas vistas en mucho tiempo, elaborado entre otros ingredientes, a partir de morro de cerdo, anguila ahumada y vinagreta de frutos secos. Una presentación, un juego de texturas y unos contrastes de sabores, todo ello muy digno de concurso. Y honestamente, pagar lo mismo por este plato que por la berenjena citada anteriormente, reafirma mi observación y la opinión vertida al respecto.


Casi llegando al final, una muy buena tortilla vaga con guiso de chipirones en su tinta, una propuesta muy acertada, una presentación muy original y en conjunto un plato bastante atractivo, que por supuesto hay que disfrutarlo mejor con cuchara.


Para terminar, carrilada de vacuno con setas de temporada y un parmentier ligeramente trufado. Excelente textura de la carne, con un jugo delicioso y por supuesto para enmarcar la aportación de las setas Chantarelas. Y sin querer resultar pesado, ni con la intención de aburrir al lector con opciones críticas ya citadas anteriormente; este plato también costó 12€, sorpresivamente el mismo precio que la berenjena previamente señalada, martirizada y estigmatizada, alguna lineas arriba.


El vino para esta ocasión, Alte Reben 2022, blanco cosecha varietal 100% Furmint, procedente de Austria. elaborado por Michael Wenzelen Rust (Burgenland), en una de las zonas donde el Furmint ha renacido con más fuerza gracias a productores como Wenzel.
Este vino es uno de los Furmint más puros y profundos de Austria, un blanco seco, mineral, elaborado con uvas de viñas muy viejas, fermentado de forma espontánea y sin filtrar, que destaca por su precisión aromática y su carácter natural. Destacar un perfil oxidativo muy particular. Nariz muy limpia y precisa, sorprendentemente fresca pese a no llevar sulfuroso. Notas de hierbas tonificantes, cítricos, fruta blanca y un toque mineral con reducción elegante que aporta tensión.
En boca es seco, vibrante, con gran tensión mineral. Profundidad y elegancia propias de viñas viejas. Final largo, con una mezcla de fruta madura y salinidad. Un buen vino para acompañar los diversos perfiles culinarios que nos fueron servidos.

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